Beck Weathers murió el 10 de mayo de 1996 en el Everest, tendido de bruces sobre la nieve, a más de 8.000 metros de altitud. Cuatro años más tarde, escribió el libro Dado por muerto, que acaba de traducirse al castellano (Ed. Kailas). Su caso, a caballo entre el milagro y el misterio, forma parte de la intrahistoria de lo que tuvo en llamarse la “mayor tragedia del Everest”. Aquel fatídico día de mayo murieron realmente 9 personas y uno de los supervivientes, John Krakauer, firmó el superventas Mal de altura en el que se inspiró la película Everest, estrenada este mismo año. Beck Weathers (EEUU, 1946) perdió el brazo derecho, y los dedos de su mano izquierda, así como la nariz. A cambio, recuperó a su familia y enderezó una vida errática.
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