Es una delicia ver jugar a Las Palmas. Hay algo estupendo en el fantástico toque del fútbol canario, un asunto genético que encarnan futbolistas como Roque Mesa, Momo, Tana o Vicente Gómez, que juegan de manera fantástica. Si a ese talento se le une un técnico como Quique Setién, más la garra de jugadores como El Zhar o Livaja, el resultado es un equipo protagonista del juego, que satisface el exigente paladar de los aficionados. No es casualidad lo de Las Palmas. Su clasificación, su juego, su armoniosa figura en el terreno de juego. Por más que enfrente estuviera un Málaga de buen porte, pero de escasa pegada. Juande Ramos no logra que su equipo arranque, pero es que cuando te quitan el balón y te marean no debe resultar nada sencillo exponer tus valores. El Málaga dio la cara, pero acabó derrotado por un equipo en plena forma, que con este triunfo alcanza al Barcelona y Madrid (con un partido menos) en lo más alto de la clasificación. Un gustazo para sus aficionados.
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