lundi 5 septembre 2016

Jaque a la xenofobia, con matices

Los participantes pueden dividirse en dos grupos: el pequeño porcentaje de quienes luchan por medallas o puestos de honor, que viven como deportistas de élite, y se mezclan poco; y todos los demás, que disfrutan al máximo, y con la mayor mezcla posible, esta fiesta bienal durante 14 días. Hace dos años, en la Olimpiada de Trömso (Noruega), el jamaicano Ian Wilkinson subió a un autobús que le llevaba a la sala de juego y se puso a cantar One Love, de Bob Marley. “Pocos segundos después todos cantaban conmigo: africanos, europeos, asiáticos, latinos… Fue muy emocionante”, recuerda.

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