Cuando el Celta está bien engrasado todo lo que sucede en el césped tiene aire de guerrilla, el equipo se ajusta atrás en torno a cambios de marcajes individuales y se agrupa en mediocampo para encimar al rival en la circulación de la pelota. A partir de ahí todo fluye revestido de un concepto libertino y en la orgía ofensiva a Berizzo le agradan los futbolistas que permutan posiciones y se convierten en insondables. Nolito lo era, pero su jugada favorita se repetía varias veces en los partidos, recibía acostado a la izquierda el balón al pie y desde ahí buscaba una conducción hacia una posición centrada que le abriese el horizonte de un disparo o una combinación. Pero el jugador más imprevisible, incluso para el propio Berizzo, es Fabián Orellana. Hace una semana se marchó para concentrarse con la selección chilena y regresó a Vigo lesionado, una dolencia muscular en el cuádriceps de la pierna derecha le tendrá fuera del equipo hasta final de mes. Un desastre por más que ahora el Celta tenga fondo de armario. Rossi, Pione Sisto, Señé o Naranjo optan a suplirle.
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://ift.tt/2bXYg4j
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire