Simone Biles vino a Río a asombrar al mundo. Y cada paso que da, cada mortal, cada final, es una confirmación de que estamos ante una gimnasta extraterrestre y que su dominio durará lo que a ella las ganas de divertirse con un deporte tan técnico y sacrificado como este. Este miércoles se ha proclamado campeona olímpica, su segundo oro en estos Juegos, pero el más importante, el que la corona como la reina de la gimnasia. Ya sabíamos que lo era, pero da gusto constatarlo de esta forma, con este recital de ejercicios imposibles, aterrizados casi matemáticamente y siempre con una enorme sonrisa de satisfacción.
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