Rafa Nadal superó el pequeño calvario que le planteó la inspiración de Thomaz Bellucci y la enorme carga ambiental con que trató de descentrarle el público que llenó la pista del Centro Olímpico de Tenis de Río de Janeiro. El tenista mallorquín dio una nueva muestra de su calidad y de su carácter indomable. Necesitó ambas cualidades a partes iguales para zanjar el duelo por 2-6, 6-4 y 6-2 en dos horas y un minuto de juego.
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