El velódromo de Río es, o parece, el lugar más británico de todo Brasil. Un anillo peraltado de pino siberiano, Union Jacks en los balcones y medallas en los cuellos de sus ciclistas. Desde Pekín 2008, la bicicleta de pista es la gran fábrica de metales del deporte británico, un sistema productivo en el que cada ciclo olímpico se integran nuevos deportistas sin desentonar con los anteriores. En la primera jornada en el velódromo brasileño todas las pruebas las ganaron británicas y británicos, un oro en velocidad por equipos, primeros puestos en las previas de ambas persecuciones y Bradley Wiggins luciendo tatuajes y relevos monstruosos.
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