No debía ser de otra forma. Después de un partido agónico, duro como el pedernal, taquicárdico hasta el final, España pudo poner la guinda que buscaba al historial olímpico de la mejor generación de su historia. No ha sido su mejor torneo, tardó algo más de lo recomendable en ajustarse, pudo, quizás, con un mejor rendimiento, derrotar por fin a EE UU y ante Australia sufrió de lo lindo. Pero al final, ahí están, colgándose de nuevo otra medalla al cuello. Porque en las duras y en las maduras, España siempre compite, siempre está ahí. Desde 2006 y salvo en los Mundiales de Turquía 2010 (sin Pau) y España 2014 (el único gran borrón) nuestra selección no ha faltado nunca a su cita en semifinales. Nueve de 11. Asombroso.
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://ift.tt/2bawLoi
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire