El equipo rumano de gimnasia, el heredero de Comaneci, no está en Río, precisamente cuando se cumplen 40 años de aquel 10 mítico. Es como si Estados Unidos no se hubiera clasificado en baloncesto o estuvieran ausentes de la pista carioca los velocistas jamaicanos. Un drama. Pero ahí está Catalina Ponor, la reina de Atenas 2004 con sus tres medallas de oro, para salvar el honor de Rumania. Ponor, que se ha reinventado para la gimnasia tras un par de retiradas, fue la exultante abanderada del equipo en la inauguración de Maracaná y, además de una gimnasta excepcional, es el ejemplo perfecto de que este deporte ya no es cosa de niñas. Hoy tomarán el Río Olympic Arena un buen grupo de veteranas que, ya cumplida la veintena (y algunas la treintena), optan a medalla.
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