Katinka Hosszu abandonó la Universidad del Sur de California en 2012 con una licenciatura en psicología, un programa de preparación fallido a las órdenes de Dave Salo, y un marido extravagante con aspiraciones de entrenador y mánager mercantil. Su pobre actuación en los Juegos de Londres, a donde llegó como gran favorita en las pruebas de estilo, la empujó a redefinir su vida. Cuatro años más tarde, a punto de cumplir los 28, se ha convertido en una espaldista de primer nivel. Los Juegos de Río, sede de su cuarta participación olímpica, la han consagrado como la nadadora más versátil. El récord del mundo y el oro en 400m estilos, en 100m espalda, y en 200m estilos, le aseguran un puesto entre las más grandes nadadoras de todos los tiempos. Ella atribuye el éxito a su peculiar relación profesional con su marido y entrenador, Shane Tusup.
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