Un salto al vacío, una huida hacia adelante promovida por su instinto de supervivencia para dar su penúltimo gran golpe de estratega electoral. Los escándalos y los conflictos judiciales que rodean la candidatura de Ángel María Villar a la presidencia UEFA han desatado numerosas interpretaciones. Una de ellas corresponde a una de las empresas subcontratadas por la FIFA para gestionar la crisis desatada por los escándalos de corrupción que toma a Villar como ejemplo de lo complicado que es pasar página y afrontar una renovación directiva como pretendía o decía pretender el actual presidente de la FIFA, Gianni Infantino. Las conclusiones del análisis apuntan a Villar, que tiene 66 años y lleva 28 al frente de la Federación Española, como un hombre perteneciente al sistema que reventó tras los escándalos del FIFAgate y que no solo permanece, sino que pretende además acaparar más poder.
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