El sueño del Lincoln gibraltareño murió tras poco menos de media hora en Celtic Park. Allí le superó el histórico cuadro local (3-0) y puso fin a una esperanza cimentada en la victoria de la pasada semana (1-0) a la sombra del Peñón, un resultado que puso en el mapa a un heterogéneo grupo de jugadores en el que se mezclan nativos que tienen en el fútbol una segunda ocupación que completa su trabajo en otros menesteres y jugadores, preferentemente españoles, que han encontrado en Gibraltar un espacio para desarrollar su profesión. También para vivir una inesperada ilusión porque así puede tomarse jugar por pasar ronda en la fase previa de la Liga de Campeones ante más de 50.000 espectadores.
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