Pies a tierra. Islandia bajó de la Luna de sopetón, con cinco cachetes de la Francia de acero de estos tiempos. De la Francia de Platini y luego Zidane, a la de Pogba, su póster. Una selección con menos seda que cuelga de jugadores de físico portentoso, un equipo atlético, esculpido a la griega de Olimpia. Como muestra, el segundo gol, un córner ejecutado por Griezmann que despertó a la bestia, ese prodigio físico que es Pogba. Llegó al cabezazo como si fuera una manada. A Bödvarsson, que andaba por allí, le arrolló el séptimo de caballería.
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://ift.tt/29heRBq
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire