mercredi 6 juillet 2016

Contador, en su nudo de víboras

"¡Judas! ¡Son todos unos Judas!". Ya que el sol que quemaba llegaba rebotado del Averno y de sus volcanes que rodean la meta del Lioran, en el Cantal, Alberto Contador podría haber pedido prestadas sus palabras venenosas contra Anquetil y Bobet que no le ayudaron a Raphaël Geminiani, traicionado el Tour del 58, que vive ahí al lado, pegado al Puy de Dôme, y encarna como ninguno el espíritu volcánico y el carácter del ciclismo de su época. Y le habría dado apoyo escénico Poulidor, que acaba de cumplir 80 años y lo celebró viendo pasar al Tour por su pueblo, Saint Leonard de Noblat, con una camiseta amarilla y una gorra Mercier pocholamente en equilibrio sobre su cabeza blanca, la visera debidamente levantada, y cuando le preguntan por Bahamontes, mercurial y mesetario, siempre dice "¡Ah, Fede, el picador!"

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