Los funcionarios de la delegación de Kárpov montaron en cólera al escuchar la respuesta del aspirante al título cuando ellos le propusieron que jugase junto a una bandera blanca con la inscripción “apátrida”. Ocurrió en la isla filipina de Baguio; y el árbitro decidió que se jugase sin banderas. Pero eso no evitó el escándalo: Kárpov, quien se negó a estrechar la mano de Korchnói antes y después de las partidas, situaba al parapsicólogo Vladímir Zújar en la 3ª fila de los espectadores, siempre en diagonal a su adversario, porque sabía que su presencia pondría nervioso a Korchnói, quien contraatacó sentando en la misma fila, vestidos de naranja, a dos miembros de la secta Ananda Marga en espera de juicio, acusados del intento de apuñalamiento de un diplomático en Manila. El árbitro expulsó a los tres, y antes del siguiente Campeonato del Mundo entre ambos (Merano, Italia, 1978) pidió a un carpintero que instalase una pieza de madera vertical bajo la mesa para que no se dieran patadas durante las partidas.
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