lundi 6 juin 2016

Cuadrado y la templanza

Con su apellido no podía iniciar su carrera jugando en otra posición: comenzó como 4 en la primera división de Independiente Medellín aunque en Necoclí (Antioquia), donde nació, y en sus clubes formativos lo veían como un 10, o un wing de esos a la antigua, capaz de dejar enterrado a un defensa con su gambeta. Le dieron esa oportunidad de ocupar el lateral derecho en el 2008 y no la iba a desaprovechar. Su número no era el 11, como en la actualidad: jugaba con el 20. Tampoco lucía aún su peinado estilo Cyrile Makanaky -aquel recio volante de la inolvidable Camerún del Mundial de Italia 90- aunque sí andaba en la cancha con un incipiente afro que lo diferenciaba del resto de sus compañeros y rivales, todos rapados como muñecos de lego que confunden al relator.

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