Ser suplente es difícil, ya que siempre genera cierto tono de burla. En primer lugar mediante apelaciones vejatorias: en Francia un suplente rompe el banquillo, calienta el banquillo (como en español), o peor, corta limones. Esta última expresión pone de manifiesto que el problema reside en la desigualdad que existe entre los que juegan y los que no juegan. Ya que, si el suplente corta limones, es en beneficio del que está jugando, para que, aquel que es realmente útil, pueda beneficiarse de las vitaminas de la fruta. En este mismo orden de cosas, en mi país se ha vuelto común llamar a los suplentes peluqueros. El origen no está claro. Algunos dicen que, durante el Mundial de 1958 en Suecia, los siete suplentes de la selección francesa se dedicaron a cortar el pelo a los titulares para matar el tiempo. Una segunda explicación involucra a un francés de origen español conocido y apreciado en nuestros dos países: Luis Fernández. Supuestamente, Fernández habría declarado durante el Mundial de 1986 que los suplentes no corrían ningún riesgo de despeinarse (por estar poco solicitados para salir a correr)…
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://ift.tt/1WVXQAV
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire