Nueve años después de llegar al fútbol europeo, Andrés Guardado mantiene orgulloso el vínculo con su tierra. “Soy de Jalisco, la tierra del tequila y de los mariachis”, apunta el centrocampista, de 29 años. El tiempo no ha sepultado sus raíces, pero ha matizado su mirada tras pasar por tres países. En Holanda se maneja en inglés, ha aprendido el idioma y se siente querido por una afición que le idolatra. No encontró ese espacio ni en el Deportivo, ni en Valencia ni mucho menos en el Bayer Leverkusen. Guardado es el faro del PSV Eindhoven porque ha sabido reiventarse y de carrilero zurdo devino en mediocentro. México se beneficia de ese carácter dúctil ahora que ejerce además como capitán.
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