Golden State Warriors perdió en Houston (97-96) y ya es sabido que cualquier tropiezo del campeón, el equipo que ha marcado un récord de victorias histórico esta temporada, es noticia. La lesión de Stephen Curry es su mejor excusa, aunque no la única. Los actores secundarios salieron al rescate, lo intentaron al menos. Pero la estupenda aportación de Marreese Speights y de Ian Clark, no fue suficiente. James Harden decidió el partido para los Rockets con una canasta a dos segundos para el final.
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