Con más recursos y ambición, el Granada derrotó con solvencia y holgura a un insustancial Levante, sin carácter, alma y fútbol, incapaz de encontrar respuesta al conjunto nazarí mucho más concienciado de lo que había en juego, nada más y nada menos que la permanencia en Primera que se antoja utópica para el Levante con escasos méritos en la temporada para permanecer en la élite, primeramente con Lucas Alcaraz en el banquillo del Ciutat de València, tampoco con Rubi. Con más mimbres, sin hallar el equilibrio en el curso, el Granada asoma la cabeza y deja momentáneamente al Sporting en posición de descenso que se aprieta con la victoria del Getafe ante la Real. El mayor susto que se llevó el equipo de José González fue la retirada en el segundo acto de Success conmocionado tras chocar con violencia con la cabeza con su compañero Peñaranda. Los nervios también afloraron en los jugadores de ambos equipos en el tramo final.
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