La derrota del Madrid en Wolfsburgo no obedeció a la superioridad técnica del equipo alemán. El 2-0 fue la consecuencia de una concatenación de decisiones que sumadas hundieron a Cristiano y a sus compañeros en una ciénaga. El responsable fue Zinedine Zidane. El francés descubre cualidades que podrían convertirlo en un gran entrenador en el futuro. De momento, en Valdebebas aseguran que es un aprendiz del oficio. Los empleados y los jugadores madridistas consultados entienden que en Alemania perdió la batalla táctica. De su capacidad para reconducir la situación el próximo martes en la vuelta de los cuartos de final de la Champions dependerá el éxito o el fracaso de la temporada.
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