A falta de derecha, bien vale una buena defensa. Lo aplica Rafael Nadal, que en este primer tramo del curso sigue sin encontrar su mejor golpe, así que enmienda sus partidos por la vía de la corrección y la defensa. Lo hizo en su última comparecencia, contra Nicolás Almagro, al que batió por 6-3 y 7-5 (tras una hora y 40 minutos) para sellar su presencia en los cuartos de final del torneo de Río de Janeiro. Enfrente estará Alexandr Dolgopolov, tenista irreverente, a veces genial y en otras ocasiones puro desespero. Como muestra, su diagrama contra Íñigo Cervantes (6-3, 0-3 y 6-3).
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