Jorge Lorenzo ha movido ficha. Se ha cansado de repetir que su sueño es retirarse en Yamaha, quiere ser uno de esos pilotos fieles a una marca, a unos colores, a un equipo. El mallorquín quiere seguir en la casa de los diapasones, la misma que le dio la oportunidad de debutar en MotoGP en el 2008. Y para eso debe renovar el contrato que expira a final de temporada. Aunque lo habitual es que las conversaciones entre los pilotos y los equipos (la mayoría de los pilotos top acaba contrato este curso) comiencen con el verano, el campeón del mundo se ha adelantado esta vez y le ha comunicado a Yamaha su intención de renovar el acuerdo por dos años más antes de que comience el Mundial, el 20 de marzo en Qatar.
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