Dieciséis meses después de hacerse cargo del Castilla nada indicaba que Zinedine Zidane fuese un entrenador especialmente capacitado para subir de categoría al equipo con mayor presupuesto de Segunda B. Cuando Florentino Pérez resolvió nombrarle entrenador del Real Madrid no lo hizo porque a lo largo de este tiempo hubiera demostrado cualidades administrativas o pedagógicas que otros no tuvieran. La elección no obedece a razones meramente futbolísticas. Si hay algo cierto en Zidane es su estatuto de símbolo. El hombre fue la figura más fascinante del fenómeno popularmente conocido como Madrid galáctico. Su ascenso al banquillo no queda suficientemente explicado sin una interpretación semiótica.
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://ift.tt/1OWdmJL
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire