Zinedine Zidane consiguió en una tarde lo que Rafa Benítez, su predecesor, llevaba buscando desde que llegara el pasado verano. El francés liberó al Madrid y a un Bernabéu que se rindió al equipo tras semanas de revueltas. Todo el mundo era feliz, incluido Zidane. Él también se liberó. Dejó atrás toda duda y enterró su inexperiencia cosechando su mayor goleada (5-0) desde que se sentó en un banquillo hace poco más de año y medio, cuando cogió las riendas del Castilla. En el filial, el técnico de 43 años se ha ido haciendo entrenador y ha ido presentando las credenciales que ahora debe confirmar en la élite del fútbol.
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