Terminar dos veces segundo del Tour antes de cumplir los 26 años indica el gran nivel de un corredor y, desgraciadamente para él, para el colombiano Nairo Quintana (Tunja, 1990), también supone una gran carga en forma de expectativas de una afición que, a la hora de otorgar el grado de grandeza a un deportista, no se conforma sino con la victoria y de la manera más apabullante posible.
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