Hace apenas seis años el fútbol dio un paso al frente en Kazajistán. Lo hizo a través de la iniciativa de fundar un club para Astaná, la capital del país. El proyecto, artificial, requirió la fusión del Alma-Atá y el Megasport, que abandonaron la ciudad de Amity para convertirse en el Lokomotiv Astana en 2009. El nombre no era casualidad. Como todo, el dotar a la capital kazaja de un club de fútbol de un nivel considerable requería un respaldo económico.
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