Más que un partido, el último derby de Manchester fue la constatación de una brecha temporal. Los dos equipos de la ciudad viven en el mismo lugar pero no en el mismo tiempo. El United sigue perdido en el pasado mientras que el City cruzó el umbral del porvenir. La distancia se reveló en la primera parte de la ida de la semifinal de la Copa de la Liga, cuando el equipo de Guardiola desmontó a su rival con una batería de celadas colectivas que forman parte de su patrimonio de invenciones. El United encajó cada uno de los goles que lo sepultaron en el 0-3 con gestos inequívocos de impotencia. Solskjaer, el técnico, lo contempló desde el banquillo con la mirada extraviada.
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