Sea por lo que sea, Osasuna y Sevilla se miden desde hace años a cara de perro y lo de anoche no fue una excepción. Tensión y de la buena en El Sadar, que vivió un fabuloso encuentro resuelto con un apretón de manos, porque ni a unos ni a otros les quedaban más aliento ni balas. Se vaciaron ambos, y el fútbol fue justo porque premió la buena voluntad de dos equipos que no escatimaron una sola gota de esfuerzo y gozan de una extraordinaria salud competitiva.
source Portada de Deportes | EL PAÍS https://ift.tt/2P02cID
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire