El golpe a la credibilidad del deporte ruso es inmenso. Y la reacción de las autoridades rusas a las sanciones de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), que les excluyen de las grandes competiciones mundiales durante cuatro años, también ha sido severa. El primer ministro, Dmitri Medvedev, reconoció que el deporte ruso tiene “problemas significativos” de dopaje, pero inmediatamente después afirmó tajante que la decisión sin precedentes de la AMA es otro paso más “de la histeria antirrusa, que ha adquirido una forma crónica”. Las sanciones, dijo, deben recurrirse ante el Tribunal Arbitraje Deportivo.
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