Había pocos equipos que ilusionaran tanto como el Nápoles al camerino del Barcelona. No por la complejidad de la eliminatoria en sí, que a priori parece amable si se tiene en cuenta el momento de agitación y guirigay que vive el club del presidente y también productor de cine Aurelio de Laurentiis, sino por estrenarse en cualquier competición europea en San Paolo, mítico estadio que disfrutó la mejor versión de Diego Armando Maradona. Por lo que Messi va a la casa del Pelusa. “Todos los rivales son complicados. Podía tocar cualquiera y pensar que uno es mejor que otro, sería faltar el respeto a los rivales. El Nápoles es un equipo a respetar, donde la gente aprieta y calienta los partidos, que han cambiado el míster y veremos qué nos encontramos. Esperemos sacar un buen resultado allí para poder cerrarlo en Barcelona”, señaló Guillermo Amor, responsable de las relaciones institucionales del primer equipo azulgrana. La ida se disputará el 25 de febrero y el Camp Nou acogerá la vuelta el 18 de marzo.
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