Una España infinita cayó de forma trágica en la final del Mundial femenino de balonmano (29-30). Un lanzamiento de siete metros a falta de seis segundos convertido por Lois Abbingh dio el oro a Holanda, el primero de su historia, después de una batalla tremenda con un desenlace insospechado. Pasarán muchas décadas y la selección todavía no habrá podido sacudirse de encima la última acción.
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