El Mallorca se llevó un tesoro de Balaídos (2-2), el primer punto que obtiene fuera de su feudo en lo que va de campeonato le permite seguir fuera de puestos de descenso. Al octavo intento sumó el cuadro insular, en un partido áspero, pleno de fricciones, encontronazos e interrupciones, un duelo invernal que hizo justicia al contexto en el que se cruzó con el Celta, que se quedó a diez minutos de abandonar la zona roja y acabó castigado tras su enésima concesión defensiva, dolorosa porque fue en una confrontación ante un rival directo que además, a esas alturas, jugaba en inferioridad numérica por expulsión del central Raíllo.
source Portada de Deportes | EL PAÍS https://ift.tt/38CSbZE
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire