Recuerdo cómo, en una tarde de paseo por un centro comercial de Manchester con Roberto Martínez, se nos acercó un chaval con cara de tímido pero mirada de listo. Reconozco que su acento típico de scouser me resultó ininteligible al principio. Sin embargo, se mostró muy cercano, muy interesado por mi integración, y nos acabamos dando un apretón de manos a modo de bienvenida al fútbol inglés. Era Steve Gerrard, entonces un icono emergente del Liverpool, el máximo rival del Manchester United. Nosotros apenas necesitamos un primer contacto visual para sentir esa complicidad entre colegas de profesión, aunque estoy seguro de que esa escena hubiera chocado a más de un hincha de los Diablos Rojos.
source Portada de Deportes | EL PAÍS https://ift.tt/2PnAWmj
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire