España está donde todo el mundo quiere que esté. Una vez más. Hace dos años, la selección masculina se proclamó campeona de Europa y ahora, cuando menos lo esperábamos, el equipo femenino es subcampeón del mundo. El balonmano siempre llega a lo más alto, nunca falla a su cita. Puede haber transiciones, momentos mejores y peores, pero, al final, termina volviendo a su cauce.
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