En realidad, no hay explicación posible para trasladar la celebración de la Supercopa de España a un país como Arabia Saudí pero lo intentó Luis Rubiales desde Galicia, que por algo es la cuna auténtica del realismo mágico. De él se puede asegurar con ciertas garantías que es, ante todo y sobre todo, un hombre voluntarioso. Ya lo era en sus tiempos de futbolista y ahora, como dirigente, esa parece ser también su mayor virtud. “Teníamos la oportunidad de ayudar, colaborar, ante la petición de este país”, dijo muy ufano. Porque, de todas las opciones que tenía el presidente de la RFEF para justificar semejante despropósito, eligió la vía altruista, el enfoque mágico.
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