Sin saber todavía que le depararía el destino, porque Stefanos Tsitsipas aún no había derrotado a Alexander Zverev (6-3 y 6-2) y por lo tanto aún desconocía que necesitaría ganar el viernes, sí o sí, y confiar en un favor de Daniil Medvedev ante el alemán, Rafael Nadal departía satisfecho de su progresión en el compromiso frente al ruso. Volteó un duelo que parecía decantado, salvando una bola de partido y remontando un 5-1 en el último set. No obstante, preguntado sobre cuál había sido la clave del enésimo milagro, resolvió: “Ha sido suerte, porque en esa situación y en esta superficie se necesita suerte. Son películas que muy bonitas, pero la realidad es esa…”.
source Portada de Deportes | EL PAÍS https://ift.tt/34YKkTx
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire