Aun sin estar fino, sino más bien desafinado, Roger Federer es mucho Federer. Tenía el suizo ante sí un cruce a todo o nada contra el italiano Matteo Berrettini, por eso de haber resbalado en la primera jornada, y lo resolvió con más eficiencia que brillo. No está inspirado en este tramo final de la temporada, pero a nada que le funcione el servicio y ofrezca un puñado de destellos ya tiene a la grada inglesa en el bolsillo, porque el de Basilea es el gran seductor de la raqueta. Cumplió este martes (7-6 y 6-3, en 1h 18m) y por lo tanto conserva crédito en el torneo, aunque en la última jornada afrontará un nada apetecible choque con Novak Djokovic, que este noche (21.00, #Vamos) se mide a Dominic Thiem por el pase a las semifinales.
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