Se buscan ‘Pelés’ para confundirlos. Como el mundo del fútbol dispara las fantasías, hemos salido a la búsqueda de un nuevo Messi, como si eso fuera posible. Se trata de un error que, cada cierto tiempo, cambia de nombre. Me cansé de ver el apogeo y caída de nuevos Pelés o Maradonas. Jóvenes promesas que acaban en víctimas inocentes de comparaciones con genios a los que, además, el paso del tiempo les agrega el brillo de la idealización. Es inevitable. Los talentos adolescentes, por los que tengo un respeto reverencial, desatan la expectación. Los responsables de esas exageraciones somos entusiastas incorregibles que, arrastrados por la esperanza y siempre con buena intención, inflamos las expectativas hasta hacerlas insoportables. Si el joven jugador no las cumple, lo hacemos responsable. En el camino, hay ocasiones en que dejamos la confianza del jugador hecha trizas, mientras los críticos buscamos un nuevo talento al que confundir.
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