La irrupción de Óliver Torres (Navalmoral de la Mata, 24 años) en la élite del fútbol español en 2012 vino precedida de un asombroso europeo sub-19 en el que lideró el triunfo español. Tenía 17 años y en el banquillo de aquella selección juvenil estaba Julen Lopetegui, el mismo entrenador que ahora trata de reenganchar en el Sevilla a aquel centrocampista creativo que no pudo cuajar en el Atlético de Madrid. Simeone dejó de creer en él y él dejó de creer en Simeone. Tras la segunda y frustrante etapa de Óliver en Oporto, este sábado (18.30, Movistar LaLiga). Futbolísticamente no fue una relación fácil. Fue la mezcla imposible del agua y el aceite. Ni el Cholo iba a jugar a lo que pretendía Óliver, ni este reunía las condiciones para satisfacer las exigencias físicas y estilísticas del entrenador argentino. Simeone nunca le vio preparado para entregarle el mando del equipo haciéndole jugar por el medio. Argumentaba que le daba poco quite, cero juego aéreo, poca consistencia física y elaboraba más el juego de lo que él pretendía. Le hacía jugar en una banda, principalmente la izquierda, el mismo costado en el que ahora le utiliza Julen Lopetegui, que le recluto este verano sabiendo no ha terminado de explotar aquel jugador que le dio un gran rendimiento en su primera temporada en Oporto. Allí, tras la marcha de Lopetegui, con Nuno y con Conceiçao, Óliver tampoco terminó de sacar la cabeza.
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