El Barça zarandeó al Fenerbahçe (89-63), una sombra del equipo primoroso que era, siempre en el podio europeo durante el último lustro y campeón en 2017. Ni las bajas de De Colo y Westermann, ni los chispazos de Higgins y Hanga permiten comprender los motivos por los que la escuadra de Zeljko Obradovic transmitió una imagen tan alicaída. Mucho antes del final del tercer cuarto, todo estaba resuelto por un Barça que ya dominaba por 27 puntos (67-40) y que llegó a hacerlo por 29 (89-50) a poco para el final.
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