El fútbol también es política. El anuncio este miércoles de que Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Bahréin van a participar en la Copa del Golfo apunta hacia un deshielo con Qatar, país sede del campeonato al que sus vecinos someten a un boicot diplomático y comercial desde junio de 2017. De momento, el anfitrión ya ha retrasado un par de días el inicio del torneo, hasta el 26 de noviembre, para acomodar a los tres equipos. Y si todo sale bien, tal vez abra la puerta a que levanten su veto al Mundial de 2022.
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