Mercaderes y políticos se pasan la pelota del clásico, sin atender a los deseos futbolísticos expresados por Valverde, desde que Tebas puso el partido en juego con la propuesta de intercambiar el orden de los encuentros y jugar en el Bernabéu el previsto para el día 26 en el Camp Nou. A partir del anuncio del presidente de LaLiga, que ni siquiera consultó al anfitrión Barça —al visitante Real Madrid se le supone simplemente al tanto—, ha sido imposible mantener la cita para el momento anunciado porque se vincula a los sucesos violentos registrados desde el lunes en Barcelona.
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