23 años atrás, un año antes de nacer Pau Torres, el nuevo central convocado por Robert Moreno para la selección española, Fernando Roig compraba el Villarreal. Se trataba de un club de pueblo que sobrevivía a duras penas por encima de sus posibilidades en Segunda División, sin apenas estructura profesional, salvo por la presencia en la gerencia de José Manuel Llaneza que aterrizó en el club castellonense dos años antes al convertirse en Sociedad Anónima. Llaneza mostró a Roig lo poco que tenía el Villarreal: El Madrigal, un vetusto y destartalado estadio. El nuevo propietario comentó al ahora vicepresidente que hacía falta renovar por completo El Madrigal para cuando llegaran a Primera y se instalaran en Europa. Y la necesidad de construir una ciudad deportiva y contar con todos los medios para desarrollar una potente cantera. Se propuso formar y pulir talento con vistas a nutrir al primer equipo.
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