Las sensaciones que dejó el Atlético antes del parón de selecciones permanecen. Un equipo discontinuo, al que no le da con 45 minutos decentes para ganar. Si en el primer tiempo tuvo un punto de ambición, en el segundo le afloraron todos los males. Pecó de conservadurismo y le faltaron precisión en sus centrocampistas y piernas en sus delanteros para contragolpear. Cedió el control del partido al Valencia mirando al marcador y se ahogó en su propio campo. Cedió el equipo de Simeone un empate muy buscado por el Valencia que le aleja de la cabeza en una de las peores segundas partes que se le recuerdan. El debate sobre el estilo está encima de la mesa, si la hinchada rojiblanca solo quiere pizza "-que no nos confundan. A nosotros nos gusta la pizza. Si te gusta la pizza, come pizza. No comas otra cosa”, dijo Simeone sobre su estilo de juego-, o solo esa modalidad tan básica. Parejo congeló la pizza y al Metropolitano con una falta magistral. Tres partidos sin ganar y una victoria en seis partidos dibujan una crisis de juego y resultados amenazante.
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