Todos lo veíamos venir. Desde que Marc ganó su primer título, se corría la voz por todo el paddock: ‘¡Ojo que estamos ante un superclase!’. Ahora, después de su octavo título, empieza a dejarnos sin palabras. Pero cada carrera, cada campeonato, cada año, son diferentes. Y él, vuelta a vuelta, año a año, se ha ido puliendo y mejorando. Esta temporada ha sabido dosificar, y cuando así lo requerían las circunstancias, ha sabido sobreponer la necesidad de acabar en el podio sin la necesidad imperiosa de hacerlo en lo más alto. De ahí su impecable temporada. La prueba palpable del punto de madurez que ha alcanzado es que ha ganado el título a falta de cuatro pruebas para el final del campeonato. Solo Doohan y Rossi habían conseguido algo semejante.
source Portada de Deportes | EL PAÍS https://ift.tt/35aQyke
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire