Nunca en tan poco tiempo cambió tanto la NBA, la que se avecina con dos primeros platos suculentos, el miércoles: Toronto-Nueva Orleans (2.00, #Vamos) y Clippers-Lakers (4.30, #Vamos). El final de la primavera y el inicio del verano alumbraron un campeonato totalmente diferente. No hubo día en que una gran estrella no se vistiera con una camiseta diferente. Cuando no era Anthony Davis (de Nueva Orleans a los Lakers), era Kevin Durant (de Golden State a Brooklyn) o Kawhi Leonard (de Toronto a los Clippers), y así. Se reafirma la sensación: las figuras tienen cada vez mayor capacidad decisoria y muchas optan por abandonar su zona de confort y asociarse para construir proyectos de máximos. La decisión de LeBron James y Chris Bosh cuando se juntaron en Miami con Dwyane Wade en 2010, con dos títulos y cuatro finales consecutivas como saldo inmediato, reforzó la idea.
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