En su segundo año en Peñarol, Fede Valverde se encontró bajo el mando de un mito recio. En el sub-15 lo entrenaba José El Chueco Perdomo, capitán del Uruguay de Enzo Francescoli y Rubén Sosa que ganó la Copa América de 1987 y alcanzó los octavos en el Mundial de Italia 90. Valverde venía de una vida alegre siempre al ataque en los campos de fútbol 7 de Montevideo, y descubrió que no lo sabía todo. “Le tiré de la oreja y le dije: ‘Mirá, si querés jugar a nivel mundial, tenés que marcar [defender] y jugar, las dos cosas”, recuerda Perdomo. Pero Valverde era obstinado y El Chueco lo mandó al banco.
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