Un Villarreal pragmático, más contundente en las áreas que paciente con el balón, vació al Espanyol de Pablo Machín. Mostró una nueva identidad el equipo blanquiazul, más lúcido e intenso, igual de errático, sin embargo, en el área rival. Cuando no fue Asenjo fue el larguero el que silenció al Espanyol. solo cuatro de los 18 disparos de los espanyolistas encontraron la portería amarilla. El Villarreal, a partir de la seguridad de Albiol y de la efectividad de Ekambi, se las ingenió para vencer al Espanyol, que empezó con nervio y terminó fundido. Calleja ya tiene a su equipo en Europa, mientras que Machín tiene trabajo para sacar al Espanyol del fondo de la tabla.
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