En medio del ruido permanente que convertía el Türk Telekom Arena en una caja de resonancia, Courtois bajó el volumen de su portería de la única manera en la que puede hacerlo un portero. El belga extendió su enorme corpachón para taponar un disparo cruzado de Andone en la primera ocasión de peligro que generó el Galatasaray a los nueve minutos, y que daba al traste con el buen buen arranque de partido del Madrid hasta ese momento, y volvió a asomar un minuto después, de nuevo ante el delantero rumano, para desviar un golpeo peligroso fraguado a partir de un marcaje más que discutible de toda la línea defensiva del Madrid en una jugada a balón parado. En apenas 10 minutos había completado su 13ª parada de la temporada, lo que situaba el volumen de sus intervenciones por encima del de los goles encajados (12).
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